¡Que llueva confeti!

¡Que llueva confeti!

Publicado en Diario Sur el 10 de agosto de 2012

Hace unos días, cientos de jóvenes de todas las edades nos quitamos el disfraz para bailar en el Canela Party. Dejamos en casa la corbata, los tacones, las máscaras de adulto y todo el peso del equipaje que cargamos durante el año: la responsabilidad, la crisis, el currículum, la seriedad, el despertador. Nos desmaquillamos la sonrisa falsa y dejamos que relucieran los verdaderos dientes, las bocas. Nos quitamos la bien peinada peluca y los pelos de la lengua para decir y hacer lo que quisiéramos durante tres días.

Cada año «vamos canela», cada verano «vamos chapó». Todos sabemos que en la entrada de la Sala Eventual no permiten pasar bebidas ni vergüenzas, que dentro no se pueden hacer críticas a menos que sean divertidas, que las fotos, cuanto peor, mejor. Algunas personas serias e importantes, se echan las manos a la cabeza cuando ven el reportaje, «estáis locos», dicen, y yo los entiendo porque a mí me pasa lo mismo cuando veo una foto con treinta y nueve hombres y cuatro mujeres y media, todos vestidos de azul marengo o negro, sin una arruga en los trajes, sin una arruga en la sonrisa.

Miro esas imágenes y pienso: «Estamos locos». ¿En qué momento dejamos de pintarnos la cara con tintes de guerra, de ponernos plumas a lo Mardi Gras soñando con la libertad? ¿Cuándo nos hemos deshecho del disfraz individual para empezar a vestirnos con la última colección de moda en cuanto la televisión nos dice que ya es primavera?

Al menos, una vez al año, seguimos nuestra propia tendencia: ¡Que llueva confeti, que salte Dan Deacon, que arda el photocall! En el Canela podemos ser lo que queramos ser, policías o narcotraficantes, superhéroes o fracasados, animales, insectos, extraterrestres, famosos, mujeres u hombres. pero, sobretodo, volvemos a ser niños, a saltar como críos, a gritar como adolescentes, a vivir como, quizás, deberíamos vivir más a menudo. Está bien que cada agosto nos acordemos de quitarnos las máscaras, aunque yo voto por ser un poco más ‘canela’ durante todo el año.