Gracias por preguntar

Gracias por preguntar

Publicado en Diario Sur el 13 de julio de 2012

Ahí está. Las nueve y treinta y dos. ¡Tendrá cara! Yo madrugando todos los días como un idiota. Hoy me he cortado afeitándome con las prisas, porque claro, «tienes que venir decente al trabajo» me dice. ¡Ja! Míralo a él, ¿quién se ha creído con su barba perfecta, su traje de marca y su sonrisa estúpida? No sabe ni cómo me llamo, solo soy una cucaracha más de la oficina. Llevo quince años aquí, envejeciendo en estas cloacas. Fíjate, ahí está hablando con Eva, haciéndose el simpático. Y ella se ríe. ¡Esto no hay quien lo entienda!

Sí, parece más joven que yo, pero se va a enterar cuando el peine le suelte dos o tres verdades a la cara. Una mañana abrirá el grifo y verá cómo toda su juventud se va poco a poco por el desagüe. Dice que tiene mi edad pero no me lo creo, es un mentiroso. Seguro que engaña a su mujer, ¡o al revés! ¡Qué desgraciado! Es por el pelo, parece más joven por el pelo, sí. ¿Debería ponerme un peluquín?

Soy un perdedor. No soy más que una insignificante cucaracha. Así es como me ve, estoy seguro. ¡Pero lo suyo ha sido suerte! ¿Las mejores notas en la universidad? ¡Yo también sé copiar en los exámenes! ¿Ideas innovadoras? ¡Ahora es eso todo lo que cuenta! Me gustaría verlo aquí sentado día tras día. No sabe lo duro que es hacer como que trabajas. La habilidad que requiere cerrar rápidamente las pestañas de Internet que hacen que el tiempo pase más rápido.

Se va a acercar, lo sé. Me va a preguntar por el Proyecto de Difusión. Si por lo menos se dignase a explicarme qué es el proyecto ese, trabajaría en él. Pero no, Don Importante no puede recordarme de qué va. Ya viene. Sonriente, ¿cómo no? Ni me va a mirar, va a pasar de largo. Mejor, porque no tengo ni idea de qué contestarle. Total, no se acuerda ni de mi nombre, ¡a ver cómo me despide si no sabe ni como me llamo! Se va a enterar, le voy a tirar el café encima, a ver qué hace cuando le manche su precioso traje. ¡Ja!

 

—Buenos días, Hipólito.

—Buenos días, jefe.

—¿Qué tal el fin de semana?

—Muy bien, gracias por preguntar.