¡A por el colapso todos!

¡A por el colapso todos!

Publicado en Diario Sur el 27 de julio de 2012

Hace unos días, un hombre sabio me preguntó: “¿Qué esperas de este país?” Un minuto, no corran tanto, párense a pensar, porque la cuestión no es tan sencilla. Lo primero es que hay dos formas de esperar: bien lo hacemos con esperanza y sin paciencia, o bien nos quedamos parados, nos exiliamos mental o físicamente y a ver qué pasa.

Pues si me paro un segundo y observo, espero que en este país te pidan una diplomatura para inscribirte por Internet en una oferta de camarero, mientras que para ser concejal no te exijan tener ni el Graduado Escolar. Espero que cientos de jóvenes dotados con talento, convicción y hambre, no tengan donde caerse muertos, pues ni con las lápidas podemos ya dilapidar. Espero que siga habiendo más abogados que filósofos, más asesores que poetas, más partidos de fútbol que debates y más críticas que soluciones. Muchas más, por favor. Espero que, en lugar de invertir en educación, sigamos invirtiéndola: mayor precio a menor calidad, menuda oferta de trabajo nos espera. Espero que el papeleo siga enterrando vivos a los que juegan el papel de emprendedores, total, ¿para qué facilitarles la tarea a quienes quieren crear empleo? Eso, en líneas generales, es lo que espero de este país, pero no es lo que quiero.

Entonces, me levanto e intento esperar de otra manera, con esperanza. Y me doy cuenta de que yo creo en mi generación. En esa que pasó de vosear a tutear y de tutear a tuitearse; espero que en el cambio de formato no se pierdan las formas ni el respeto, que la pantalla de ordenador no nos deje miopes, que el exceso de información no nos provoque un colapso y tengamos que irnos a por Kalise todos.  Tengo esperanza en esta generación despierta que sufre un hambre distinta a la de la guerra. Tienen hambre de futuro, de oportunidades, de cambios… Un pueblo hambriento de espíritu, pues le han quitado el pan y le han intentado vender un circo de payasos sin narices rojas, con corbata, con chófer y con mucha cara. Tengo esperanza en que esta generación empiece a devorar al país antes de que el país nos consuma a todos.